En una noche vibrante en Nueva Jersey, con más de 40 000 hinchas presentes, Palmeiras y Porto ofrecieron un encuentro táctico y cargado de tensión en su estreno en el Mundial de Clubes. El marcador terminó 0‑0, pero la historia fue intensa.
Desde el pitazo inicial, Palmeiras buscó imponer su estilo ofensivo: dinamismo, verticalidad y presión alta. El tridente joven Roque–Estevão respondió con fuerza, creando reiteradas ocasiones que llevarían al nerviosismo en la defensa lusa .
Sin embargo, el gran protagonista fue Cláudio Ramos, guardameta suplente del Porto. Conpar infligir nervios al cuadro brasileño, Ramos realizó una doble o triple intervención espectacular justo antes del descanso, incluida una jugada en la que desvió tres remates consecutivos en el área chica . Su actuación fue el muro que mantuvo el empate a cero.
Porto, agresivo en el juego aéreo, trató de aprovechar su condición de underdog estratégico. En un momento, un error defensivo de Palmeiras en un balón largo casi acaba en gol en propia, pero Weverton salvó con un mano a mano dramático .
El tramo final del partido estuvo marcado por la insistencia brasileña. En tiempo de descuento, Murilo conectó un cabezazo que impactó el poste y se perdió la oportunidad de darle un triunfo épico a Palmeiras .
Al término, Abel Ferreira, técnico de Palmeiras, reconoció que “futbolísticamente fuimos superiores”, aunque lamentó el desaprovechamiento de sus chances . Mientras tanto, Porto celebra un punto valioso logrado de manera muy sólida, especialmente por el desempeño de su portero.

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